Quien desee conocer de cerca lo auténtico de una Asturias frondosa , telúrica y llena de mitológicos encantos tiene que recorrer sus bosques de especies autóctonas, donde se mezcla la vida que nace de una tierra como ninguna, fértil con la vida de una fauna asilvestrada y en ocasiones salvajes. Quien desee conocer la forma de vida de Asturias, tiene que caminar por el empedrado de sus pueblos pesqueros y por los serpenteantes caminos de sus aldeas de montaña, donde mezclarse con gentes que llevan la historia de su región marcada en su memoria, en sus rostros y en sus manos, hechas para la pesca, para el trabajo artesano, manos de herreros, manos de campo.